viernes, 18 de julio de 2008

LOS RETOS DEL DESARROLLO PERSONAL Y SOCIAL


A lo largo de las últimas dos décadas se ha venido haciendo hincapié en el convencimiento de que nuestra sociedad postmoderna exige la promoción del aprendizaje a lo largo de la vida, entendiendo “aprendizaje” en un sentido amplio que abarca todos los contenidos, procesos, y áreas de la vida que posibilitan el crecimiento y desarrollo integral del ser humano, que desde las escuelas no sólo se deben aprender conceptos, sino también actitudes y procedimientos, recordándonos que el aprendizaje se aplica a lo cognitivo, pero, por supuesto, también a lo afectivo y a lo psicomotor. En este sentido, a lo largo de los últimos años se ha reavivado el espíritu de la Escuela Nueva, subrayando que la Educación y la Orientación deben promover que las personas aprendan: a conocer, a convivir, a hacer, a pensar, a sentir, a amar, y a ser.


Por otro lado, puesto que el mundo y la sociedad van cambiando de manera cada vez más acelerada, también se reconoce hoy día que lo más importante ya no es aprender una materia concreta, sino “aprender a aprender”. Este hecho, conlleva a que los docentes pierdan protagonismo y poder en los procesos de enseñanza-aprendizaje, pasando a adoptar un rol menos directivo y más mediador del aprendizaje de los/as alumnos/as, o, en otras palabras, un rol más propio de alguien que orienta que el de alquien que enseña.

Una clara evidencia de este hecho es el papel que están adoptando los docentes en los procesos de “e-learning” en la actualidad, donde la mayor parte del tiempo ejercen más de orientadores que de profesores en el sentido estricto. Con todo, cabe señalar que en nuestra sociedad actual se está renovando la visión de la Educación, en general, de modo que, por un lado, ya prácticamente todo el mundo es consciente de la conveniencia de potenciar y educar todas nuestras habilidades y capacidades, idea que se está haciendo expresa a través de diversas políticas y acuerdos internacionales al respecto. El modelo ideal de persona “educada” no es ya la persona “intelectualmente” brillante y repleta de conocimientos, sino la que, además de alcanzar esos logros en cierta medida, consigue un desarrollo armónico del resto de esferas de su personalidad.